sustantivo femenino ( f.) Derecho (Der.) Contrato temporal por el que el dueño de una finca rústica la cede a alguien, a cambio de una parte de los beneficios. ¤ APARCERO, RA .

    aparceria en el Derecho Usual

    Significa a partes; y es el trato de loe que van a la parte, principalmente en la administración de tierras y cría de ganados. El contrato de aparcería viene a ser una especie de sociedad, donde uno pone la cosa y otro la industria, para obtener una ganancia común. Indistintamente 9ti tilftwhvo lo «ptifvvrí® W«av vvntfatv U? arrendamiento o de sociedad. Para estimarla arrendamiento se declara que, salvo el precio, abonado en especie, en producto, las demás cláusulas suelen coincidir. Así, el art. 1.579 del Cód. Civ. esp., señala que: "el arrendamiento por aparcería de tierras de labor, ganados de cría o establecimientos fabriles e industriales, se regirá por las disposiciones relativas al contrato de sociedad y por las estipulaciones de las partes; y, en su defecto, por la costumbre de la tierra". El Cód. Civ. francés dedica a la aparcería los arts. 1.800 al 1.831.
    La vacilación del legislador español, que trata de la aparcería entre el arrendamiento y se inclina a regularla por la sociedad, ha trascendido a la jurisprudencia en el punto fundamental de si cabe desahuciar cual arrendatario al que labra, cría, comercia o fabrica, o si ello es imposible, por no existir en las sociedades desahucio contra el que debería ser calificado de socio industrial. La solución depende de lo pactado o hecho en cada caso particular.
    En las distintas regiones españolas, por tradición o costumbre, se conocen numerosas variedades de lü aparcería tanto agrícolas como pecuarias; así están la cesión por plantación, la comuña, el conlloc, el exárico, el invernil, la mampostería, la plantación a medias, la socita, la llamada tercería, el trabajo a procura, todas las cuales se describen en sus artículos respectivos, entre otras muchas otras clases.
    Rectificando en parte la posición del Cód. Civ., la Ley esp. de arrendamientos rústicos, de 1935, trata de la aparcería dentro de tal texto, aunque en capítulo especial. La define como un contrato en virtud del cual el titular o titulares de una finca rústica ceden temporalmente, o conciertan con una o varias personas, el uso o disfrute de aquéllas o el de alguno de sus aprovechamientos, conviniendo en repartirse equitativamente los productos por partes alícuotas, en relación a sus respectivas aportaciones (arts. 13 y 14 del regí.).
    Su regulación se sujeta: 19 a los pactos; 29 a los usos locales o comarcales; 39 a las normas generales de la ley, o sea, a las del arrendamiento.
    Cuando pertenezcan a ambas partes en común y pro indiviso los productos de la finca cedida en aparcería, hasta tanto se haya realizado la partición de los mismos, el hecho de que cualquiera de ellas retire, sin el consentimiento de la otra, la totalidad o parte de dichos productos, dará lugar al ejercicio de la correspondiente acción penal (art. 48 de la ley).
    En este contrato, justo por la situación equilibrada de las partes en el reparto de utilidades, y consistir éstas en especie, hace que ambos reciban el nombre de aparceros; aun cuando más se reserva para el que pone el trabajo, y se prefiera decir el dueño, el propietario, el amo o el señor al que cede para explotación las tierras o el ganado.
    Se admite el desahucio del aparcero, que constituye una de las causas de la extinción de este contrato. Se produce ello también por la deslealtad o fraude del aparcero al valorar los frutos o al entregar su parte al propietario. También concluye por a muerte del aparcero, si el dueño no quiere continuar la aparcería con los herederos del muerto. En caso de invalidez, el propietario puede pedir la rescisión, salvo que la familia del impedido pueda seguir llevando la aparcería; pero no ha do haber enemistad entre el que se encargue de la explotación y el dueño de la finca o de los animales.
    El éxito moderno de la aparcería se debe a dos razones, que se agregan a las tradicionales: una, que los aparceros no se consideran tan arraigados a la tierra como los arrendatarios, por lo cual cabe dejar libre la finca cuando el dueño quiera, sin más que esperar al término de la cosecha o al del contrato, y disponer con toda libertad de los bienes, ya para obtener por su cuenta toda la utilidad, bien para venderla a mejor precio que con el gravamen real y la adscripción personal que, en ¿u evolución, va significando el arrendamiento rústico; y, además, porque la renta en especie posee la inmensa ventaja de seguir de modo paralelo y automático el alza de precios en el mercado; mientras las rentas en dinero, cuya subida resulta difícil, siempre protestada por el arrendatario, se van reduciendo en su valor adquisitivo con el vertiginoso descenso de todas las monedas, luego de las guerras mundiales.
    Por su especial naturaleza y desarrollo, la aparcería constituye un contrato sui generis, inspirado tanto en el de arrendamiento como en el de sociedad; además de particularidades propias, (v. ARRENDAMIENTO, CONTRATO DE APARCERÍA.) (3.792.)
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Publicado el 13/06/2018.