m. Delito grave. Acto de matar o herir gravemente a una persona.

    sustantivo masculino ( m.) Delito grave.
    • fam. Asesinato.
    • fig. y fam. Cosa muy mal hecha o deplorable.

    crimen en el Derecho Usual

    Infracción gravísima. Perversidad extrema. Acción merecedora de la mayor repulsa y pena. Maldad grande. Tremenda injusticia. Pecado mortal.
    A. — En Derecho Penal. Genéricamente, delito. También culpa. De modo específico, la categoría más grave y penada de infracciones contra el orden jurídico.
    A esta última acepción se ajusta la división tripartita de las infracciones penadas, según la gravedad descendente, en: crímenes, delitos y faltas o contravenciones. A ese sistema, conservado en la legislación francesa, se contrapone el predominante bipartito: en delitos (donde se incluyen los crímenes o hechos más atroces y temibles) y las faltas (que revelan escasa maldad y no han causado gran daño). Y todavía existe el criterio del Cód. Pen. arg., simplista, pues sólo pena los delitos, con gradación desde hechos penados con la muerte en otros códigos hasta acciones que cabría calificar de faltas, cual ciertos daños en cosas muebles que se castigan con 15 días de privación de libertad (art. 183).
    Sin constituir tecnicismo, en el lenguaje popular, para hablar de crimen se requiere que se trate de delito en que haya habido derramamiento de sangre; como en los homicidios, asesinatos y parricidios consumados o frustrados, (v. ALCALDE DEL CRIMEN, CONTRAVENCIÓN, DELITO, FALTA, PENA AFLICTIVA, SALA DEL CRIMEN.) (1.250, 4.587, 4.588, 4.589, 4.967.) B. — En Derecho romano. El crimen presentaba cierta naturaleza mixta de lo civil y lo penal, según las nociones actuales, que aconsejan colocar de manera independiente sus conceptos acerca del mismo. En primer término: la acusación dirigida contra quien se había hecho culpable de un acto delictivo. Así se hablaba del crimen expilatae hereditatis, para referirse a la acusación contra el que se había apoderado de los bienes de una sucesión antes de haber sido aceptada o de haber tomado posesión de los mismos los herederos, que en la actualidad no siempre constituye delito, aunque sí posesión de mala fe. En segundo término, se decía crimen a todo delito público, perseguible ante los tribunales criminales; y por acción que tendía tanto a la imposición de la pena al culpable como a la obtención de una condena pecuniaria, en beneficio de la víctima o los suyos. Por último, en los últimos tiempos del Imperio, por crimen se entendió el delito privado, el delictum.
    C. — En Derecho Civil. El Cód. Civ. arg., al ocuparse del comodato, habla del crimen de abuso de confianza cuando el comodatario no restituye la cosa por haberla destruido o disipado, lo que permite proceder en lo penal y en lo civil, en esta jurisdicción para la indemnización del daño (art. 2.274). La comisión de crimen faculta para excluir a un socio (art. 1.734).
    Diversos crímenes o delitos gravísimos originan impedimentos para el matrimonio, causas para el divorcio, incapacidad para la tutela, sumisión a la misma por interdicción civil, indignidad para suceder, causas de desheredación, entre otras consecuencias en la prueba testifical, separación conyugal de bienes y demás, (v. las principales voces cit.) D. —En Derecho Canónico. Nombre de un impedimento dirimente para el matrimonio, que puede fundarse en estas tres causas: 1* consumación del adulterio y promesa de recíproco. matrimonio ulterior entre los adúlteros, o celebrarlo civilmente; 2* consumación de adulterio, seguida de conyugicidio del esposo inocente; 3* conyugicidio material o por inducción. La elaboración de esta doctrina católica ha seguido un largo proceso que va desde Graciano basta el Concilio de Trento.
    En el primer caso se requieren estas circunstancias: a) consumación plena (penetrátio membri et seminatio in vagina); b) conocimiento de que existe al menos un matrimonio conculcado; c) conciencia o ausencia de error o ignorancia; d) promesa verdadera, manifestada sin equívocos, serena, recíprocamente aceptada, referida al matrimonio canónico e incondicional.
    En el conyugicidio simple, basta cualquier forma de participación criminal: la comisión material, solo o acompañado; por mandato, pacto, consejo, recurso o consentimiento, y la misma complicidad; y ha de tener por finalidad el matrimonio. Es decir que, producida la muerte por otros motivos, no se cierra la posibilidad de la boda entre el asesino y el cónyuge viudo, si las relaciones son posteriores al homicidio.
    En el conyugicidio cualificado por el adulterio adicional se combinan los elementos de los dos casos anteriores.
    El impedimento sólo alcanza a los bautizados; por ser relativo, permanente, público y de Derecho Eclesiástico. Se dispensa, para evitar males mayores, en el caso de adulterio con promesa matrimonial; pero rarísima vez en el conyugicidio, y menos combinado éste con el adulterio. Tan sólo se citan casos de ser secreta la comisión de la muerte; pues, de haber publicidad, la oposición de la Iglesia es absoluta, por el prestigio de la institución y del vínculo conyugal.

Tema: Derecho Penal, Enciclopedia Escolar, General, Que es

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Publicado el 5/06/2018.