f. Decimoséptima letra del abecedario español; es la decimotercera de sus consonantes. Su nombre es pe.

    sustantivo femenino ( f.) Decimoséptima letra del abecedario esp. y decimotercera de sus consonantes. Su nombre es pe, y su articulación es bilabial, oclusiva y sorda.
    Electrónica (Electr.) Material semiconductor consistente en una pastilla de silicio o germanio al que se han añadido átomos del grupo III del sistema periódico, denominados impurezas, y que se caracteriza por tener un exceso de 5 huecos.
    Física (Fís.) En minúscula, símbolo ( símb.) de presión y de peso
    Física (Fís.) En mayúscula, símbolo ( símb.) de potencia.
    Química (Quím.) Símb. del fósforo.

    p en el Derecho Usual

    En. el alfabeto español, la decimonovena de las letras y la decimoquinta de sus consonantes. En la numeración romana, la P tenía valor de 400, y 400.000 con una rayita encima. | | En las letras de cambio significa protesto o protestada. Señala el primero de los días (primidi) en la década con que el calendario republicano francés sustituyó a la semana. En el sistema arcaico de medidas, esta letra como mayúscula abrevia pie; y como minúscula, pulgada. | | En fórmulas, inscripciones, y obras de Derecho romano, la P aparece como indicadora de numerosos tecnicismos jurídicos: populus (pueblo), possessio (posesión), possessor (poseedor), plebs (plebe, sin carácter despectivo), postulare (pedir, demandar), potestas (potestad, facultad, autoridad), pactum (pacto* con sus especiales significados), pecunia (dinero), praetor (pretor) promissor (promitente, garante), entre muchas otras. En lo canónico, es abreviatura de pater (padre), referido singularmente al papa. Del significado anterior se conserva la abreviación usual y de cortesía empleada en castellano con los sacerdotes. En el opuesto polo moral, sola esta letra o con el agregado de alusión filial, se encuentra en la instrucción y en los fallos de causas por injurias, como abreviatura eufemística del mayor de los insultos para los hombres y de la máxima desgracia femenina, (v. P...)

    "p, , , " en el Derecho Usual

    P… , Ni la impasible inclusión de tan grosero vocablo en el léxico oficial, aduana más severa para menores procacidades; ni siquiera el apoyo que le ofrece la autoridad y el uso abusivo de Cervantes en El Quijote, nos deciden a ¡a escritura de la palabra —transparente en la abreviatura eufemística de ahora y en la de tantas causas por injurias— que suele manchar más los labios que la pronuncian que ofender ios oídos de aquella a quien vaya dirigida, aun correspondiéndole en verdad por mercenaria del amor físico y pródiga en las compañías más íntimas.
    Más que designación de las profesionales del comercio carnal y de las perversiones sexuales en sus gradaciones inferiores, la voz se profiere, vehemente y explosiva, con la pretensión del más atroz de los insultos para las mujeres que viven de serlo, y como la más triste condición filial de los hombres en los escasos supuestos en que las prevenciones anticoncepcionales fracasan hoy en tan expertas pupilas del deleite físico, estragado quizás en ellas. En todo caso, aun concurriendo —lo menos probable— la certeza del tráfico corporal y la desgracia de la cuna máncer, en el indescifrable concurso de posibles e ignorados padres, el término integra la más despiadada de las injurias; con la agravante de ingratitud masculina, por verter el vocativo rencoroso el mismo que antes y después casi siempre deseará encontrar, tras despreciada, apetecida, sin regatear entonces precio, zalamería, halagos ni obsequios, a mujer sin resistencias carnales, para desahogo expedito y cómodo de ansias naturales o provocadas.
    En su consideración estrictamente técnica, puede consultarse desde su sinónimo prostituta (v.e.v.), del que en cierto modo" resulta abreviatura y más usual en leyes y reglamentaciones, el de ramera, preferido en lenguaje embozado, a los cientos de denominaciones equivalentes, irónicas, mordaces, obscenas, ingeniosas; que comprenden, en sutilezas aquí no desentrañables, desde amantes veleidosas, con intermitentes alternativas o infidelidades pudorosas ante propuestas de quienes desconocen, y cortesanas selectas en sus amistades y exigentes en sus "honorarios", a las servidoras de anónimos requirentes, e incluso a las que sin precio, dadivosas de sí mismas, se entregan por impulsos irrefrenables, morbosos, de hábito o indiferencia, o son víctimas de sus tenues o fugacísimas negativas ante apremiantes seductores, orientados por precedentes explotadores de fáciles o seguros éxitos.
    Con un masculino tan violénto en el lenguaje como en el sentido, ya que significa la abdicación de la masculinidad en lo sexual, y en casi todo, la voz se adapta gramaticalmente para referirse, con la analogía posible, aun cuando en verdad con frecuencia infinitamente menor, al ex hombre que comercia con la inversión de sus impulsos sexuales, de forma activa, pasiva o dual; cual pederasta, sodomita, homosexual o invertido, para no recurrir a los malsonantes sinónimos populares, y ello con carácter profesional, pero siempre de modo clandestino; salvo en épocas de aguda degeneración en las costumbres y abandono total de la dignidad por el Poder público.
    Con sobresalto de lectores inadvertidos, conservando su pésima eufonía castellana, con la conveniencia de evitarlo y la recomendación de traducirlo (ya que en algunas obras francesas se conserva), la voz aparece en textos jurídicos latinos, ya sin los reparos .de fondo, con valor conjuntivo o verbal equivalente a nuestras locuciones: "por ejemplo", % sea", "es decir".
    También se lee la palabra como tercer* persona del presente de indicativo del verbo latino putare, juzgar, opinar; o sea, "opina", "cree", "dice", tal o cual jurisconsulto u otra persona.

Tema: Derecho General, Electrónica, Enciclopedia Escolar, Que es

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Publicado el 6/06/2018.

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